ANTES DE LEER LA RESEÑA
Cuando terminé el sexto libro de Cazadores de sombras me dije que iba a dejar de leerlos, que todo lo que estaba sacando era relleno y solo conseguiría hacerme aborrecer una de mis sagas favoritas (tiene mucho valor sentimental para mi, por lo que viví mientras lo leí y lo mucho que supuso su lectura). Me leí Las cronicas de Magnus Bane (debería volver a comprarme el libro después de que lo prestase y no volviese, al menos para que la colección se vea entera y... para releerlo), diciéndome que solo era por el personaje, pero con Lady Midnight ya no estuve excusa. No pude evitar seguir con el universo de los cazadores de sombras y los subterráneos. Es por eso que hoy os traigo la reseña de El señor de las sombras, la continuación de la saga de Renacimiento (solo he publicado reseñas de segundas partes ¿Debería mirármelo?).
RESEÑA
Puede contener spoiler de libros anteriores
La palabra que mejor representa la segunda parte de Cazadores de sombras: Renacimiento es tensión. Te introduces en un ambiente de tensión y preocupación en cada página, esperando que algo malo ocurra cada vez que vas a pasar a la siguiente.
Cuando un gobierno toma una decisión como esa, da alas a los que ya tienen prejuicios en hacer públicos sus pensamientos más profundos de odio. Solo suponen que están siendo lo suficientemente valientes para decir lo que todos los demás piensan en realidad.
Después de lo ocurrido en Lady Midnight, la relación entre Emma y Julian no vuelve a ser la misma. Ella continua fingiendo que es pareja de Mark, el hermano perdido de su parabatai, y él se siente mal por seguir amándola. El cuerpo de Malcom Fade sigue sin aparecer, generando caos y un aumento considerable de los demonios marinos en Los Ángeles que supone la llegada de los centuriones. Ninguno de los Blackthorn quiere extraños en su casa y la tensión es constante, sobre todo cuando se descubre que alguno de ellos forman parte de un grupo de odio contra los subterráneos. Por si fuera poco, los problemas aumentan cuando Gwyn pide ayuda para salvar a Kieran.
Cassandra Clare continua en su misma línea, escribiendo en tercera persona y mostrándonos el punto de vista de diferentes personajes. En concreto, la historia se centra sobre todo en Emma, Julian, Mark, Cristina, Drusilla y el nuevo Herondale, Kit. A pesar de que utilice a personas concretas para conducir la historia, podemos saber que sienten los demás a través de ellos como la soledad de Kieran, el miedo de Ty o el cansancio de Bane. Relata los acontecimientos de forma sencilla, describiendo lo necesario y atrapándonos en un mundo de demonios, magia y nefilims. Los lugares mejor descritos son Feéra e Idris, dos lugares que llegan a maravillarte tanto como los personajes se asombran al verlas. La primera es increíble por su encanto mágico, por lo cambiante que es y por los habitantes que la pueblan. La segundo lo es por el verde que le rodea, por los edificios majestuosos y por la tranquilidad que parece respirarse.
La forma de narrar de Clare, además de sencilla, hace que mantengas la tensión y no seas capaz de estar lo suficientemente preparado para lo que ocurre. Aunque me imaginaba el caos, la destrucción y que habría muchos problemas, eso no me impedía agobiarme y preocuparme por cómo iba a suceder. Lo peor es ver que algo malo podía ocurrir, pero no tener ni idea de cuándo. Cada pista que Cassandra Clare da, acompañándote hasta descubrir los problemas, solo consiguen aumentar la tensión y que quieras morderte las uñas. Una vez que llegas a los acontecimientos más importantes, es un shock absoluto. No sabía si quería reír, llorar, gritar o pelearme con la autora.
La mayor pega que puedo poner en cuanto a la narración, es que a veces resulta repetitivo (preocupación, pasa algo, se arregla, vuelve a pasar algo) y que la construcción de algunos personajes deja un poco que desear o siguen el mismo esquema que los que aparecían en los otros libros.
Cassandra Clare continua en su misma línea, escribiendo en tercera persona y mostrándonos el punto de vista de diferentes personajes. En concreto, la historia se centra sobre todo en Emma, Julian, Mark, Cristina, Drusilla y el nuevo Herondale, Kit. A pesar de que utilice a personas concretas para conducir la historia, podemos saber que sienten los demás a través de ellos como la soledad de Kieran, el miedo de Ty o el cansancio de Bane. Relata los acontecimientos de forma sencilla, describiendo lo necesario y atrapándonos en un mundo de demonios, magia y nefilims. Los lugares mejor descritos son Feéra e Idris, dos lugares que llegan a maravillarte tanto como los personajes se asombran al verlas. La primera es increíble por su encanto mágico, por lo cambiante que es y por los habitantes que la pueblan. La segundo lo es por el verde que le rodea, por los edificios majestuosos y por la tranquilidad que parece respirarse.
La forma de narrar de Clare, además de sencilla, hace que mantengas la tensión y no seas capaz de estar lo suficientemente preparado para lo que ocurre. Aunque me imaginaba el caos, la destrucción y que habría muchos problemas, eso no me impedía agobiarme y preocuparme por cómo iba a suceder. Lo peor es ver que algo malo podía ocurrir, pero no tener ni idea de cuándo. Cada pista que Cassandra Clare da, acompañándote hasta descubrir los problemas, solo consiguen aumentar la tensión y que quieras morderte las uñas. Una vez que llegas a los acontecimientos más importantes, es un shock absoluto. No sabía si quería reír, llorar, gritar o pelearme con la autora.
La mayor pega que puedo poner en cuanto a la narración, es que a veces resulta repetitivo (preocupación, pasa algo, se arregla, vuelve a pasar algo) y que la construcción de algunos personajes deja un poco que desear o siguen el mismo esquema que los que aparecían en los otros libros.
Si solo crees en los hechos y olvidas las historias, tu cerebro vivirá, pero tu corazón morirá.
Los personajes no tienen una gran evolución, es más, muchos se estancan. Emma y Julian viven atrapados en el amor entre ellos y el que sienten por su familia. En ningún momento cambian o consiguen avanzar, simplemente siguen haciendo cualquier cosa por mantenerse juntos. Mark, Kieran y Cristina son la pescadilla que se muerde la cola, todo el rato dando vueltas sin conseguir resolver nada. Los mejores han sido Kit y Ty, por la unión que surge entre ellos y que me ha parecido entrañable (aunque Kit repite el esquema de "Herondale atormentado" que persigue a esta saga). Espero notar algún cambio en el próximo libro, pero al menos, este pequeño inconveniente no ha impedido que me gustasen y que quiera mantenerlos felices, lejos de los problemas (Clare no va a escuchar mis plegarias, lo sé). Tienen algo que hacen que no puedas odiarlos y les quieras dar todo el amor del mundo.
En conclusión, dejando a un lado la tensión constante y el shock, me ha gustado mucho. Tiene sus errores, pero Cassandra Clare es capaz de hacer que ame el mundo de los cazadores de sombras (cumpliré 80 años y seguiré adorando estos libros)
✩✩✩✩




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